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miércoles, 28 de junio de 2017

Anuncios Pesadillescos CCXI: Topicazos

Creo que hace tiempo que no vengo a esta sección con un anuncio de coches y como que ya tocaba, porque es de lo que más abunda y siempre nos dejan recuerdos memorables.

En esta ocasión, lo primero que vemos es un grupo de científicos con bata blanca que, supongo, están testando un coche.  Uno de ellos sujeta en sus manos diversos aparatos raros que van cambiando en cada prueba (no he sido capaz de identificar cuáles son ni para qué sirven ni mucho menos que en realidad existan pero qué sabré yo de Ingeniería ni prácticamente de ninguna otra materia), otro toma notas y el tercero es el que somete al coche a toda clase de golpes. Y pensaréis que lo están testando para ver qué tan resistente es el vehículo en caso de colisión pero, por lo que vemos, los golpes a los que lo somete son bastante poco contundentes.

La primera prueba consiste en dar un portazo (que ya tiene que ser malo un coche para que la puerta se caiga por el simple hecho de dar un portazo). En la segunda, el barbudo encargado de dar golpes le propina una patada a un neumático. Bueno, una patada quizás sea mucho decir, a ver si os vais a pensar que se lía a patadas voladoras en plan karateka; no, más bien es un puntapié de lo más sutil (yo creo que el neumático ni se ha enterado). Y ya, por último, la prueba más surrealista de todas, se basa en atizar el capó con un bolso.

¿Y a qué viene todo esto?, quizás os preguntéis (o no, porque ya estáis curados de espanto y os esperáis cualquier cosa). Pues viene a que, en la siguiente escena, vemos a una chica montándole el pollo a su pareja en el interior del vehículo. A continuación, sale dando un portazo y le da una patada con sus tacones al neumático (por cierto, los zapatos que lleva son ideales de la muerte, perdón por el momento superficial que acabo de tener) y se va con la cabeza alta, mostrando mucha dignidad.

Pero a mitad de camino se arrepiente y vuelve sobre sus pasos (sí, con esos zapatos tan divinos) y, ¿a que no adivináis lo que pasa? Pero qué listos son mis lectores. Efectivamente, le da con el bolso en el capó. Por cierto, es el mismo bolso que utilizó el científico. O estaban de oferta en dos por uno o vete a saber qué extraña relación tiene la chica con el científico barbudo.

Mientras tanto, una voz en off nos aclara la situación… creo. Parece ser que es un coche testado para chicos malos.

¿Qué inferimos de esto que acabamos de ver?

1) Que parece que los únicos que pueden portarse mal son siempre los hombres.

2) Que las mujeres somos unas histéricas que no somos capaces de mostrar nuestro desacuerdo ante una situación sin montar un escándalo.

3) Que el coche, ni fu ni fa. Pero quiero esos zapatos. 

lunes, 26 de junio de 2017

Crónicas Felinas CCXVIII: El hielito

Marrameowww!!!

Hoy vengo a hablar de nuevo de Munchkin. Sé que vais a decir que últimamente me está robando protagonismo pero es que yo, con el calor que tengo, no tengo fuerzas para hacer monerías ni maldades ni nada de nada. Bastante esfuerzo me cuesta respirar, así que tendréis que esperar al otoño para volver a disfrutarme en toda mi esencia.

Centrémonos en el tema que nos ocupa. Munchkin ha descubierto el juego del verano: El hielo. Las reglas son simples: Incordiar al primer humano que pille por banda para que abra un armario muy frío que hay en la cocina y saque de él un cubito que será posteriormente arrojado al suelo para que Munchkin lo persiga por toda la casa hasta que se convierta en un charquito y pueda así repetir el proceso. A mí me parece una tontuna importante pero al imberbe le hace muchísima gracia; será que está en la edad del pavo y cualquier cosita le parece el colmo de la diversión.

Como los gatos aprendemos sólo lo que nos interesa, se ha molestado en aprender una nueva palabra: “Hielito”. Así que, cuando anda muy cansino, la bruja o el consorte le dicen la palabra mágica y él se pone como loco a maullar y sale corriendo al armario frío que os digo para que le provean de su entretenimiento sin percatarse de que con eso también los entretiene a ellos.

Y así se pasa las horas muertas, persiguiendo un cubo congelado, que ya me diréis dónde está la gracia. Porque un ratoncito de peluche es un ratoncito de peluche y su capacidad de entretenimiento es innegable pero esa cosa fría que nos moja los bigotes ya me contaréis qué encanto tiene. Yo lo miro desde mi cojín de menospreciar procurando que se entere de que le estoy afeando la conducta pero ni caso. Él sigue a lo suyo, dando saltos e intentando cazarlo entre las patas delanteras, lo que le da un ligero aspecto de fanático religioso, todo el día rezando con las manos juntitas y corriendo por toda la casa sin percatarse de que así va perdiendo la poca dignidad felina que le queda. Ha salido muy díscolo.

Luego se quejará de que tiene calor y comerá tumbado en el suelo como un desharrapado. ¿Cómo no va a tener calor con las carreras que se mete pasillo arriba y pasillo abajo? Probad a poneros un abrigo de piel y a correr por vuestra casa un día de estos y luego me contáis si no estáis a punto de echar el bofe y morir de deshidratación.

Y sí, yo también tengo calor aunque no corra. Dice la bruja que eso es porque me meto a dormir alguna de mis siestas diarias en una casita peluda que tenemos en el pasillo pero eso yo no lo entiendo muy bien. Si me meto en la casita estoy a la sombra, ¿no? Entonces ¿cómo voy a tener más calor tumbado a la sombrita?

La climatología es un misterio.

Prrrrrr.

jueves, 22 de junio de 2017

El bultito fantasma

Estaba yo maquillándome el viernes pasado antes del amanecer cuando, al ir a maquillarme los ojos, vi que tenía algo en el ojo izquierdo. En lo blanco, hacia el lado de la sien.

Fui al baño para tener mejor luz y vi que tenía como una “basurita”. Si algo tenemos los usuarios de lentillas es que perdemos todo respeto por los ojos, por lo que intenté quitármela con la ayuda de un pañuelito de papel pero aquello no salía y vi que ya se me estaban empezando a notar las venitas, por lo que opté por dejármelo quieto con la esperanza de que saliera solo.

Terminé de maquillarme y arreglarme y me fui a trabajar. A media mañana me seguía molestando, por lo que fui a mirarme nuevamente y vi que tenía como un granito blanco en el ojo. Pedí una segunda opinión a una compañera y me dijo que, efectivamente, me veía como una especie de bolsita con líquido (pequeñita, no os creáis que aquello era tan evidente) y su recomendación era que me lo viese el médico.

Como era viernes, decidí pedir cita para la semana siguiente. Si me seguía molestando iría y, si se me pasaba, cancelaba la cita y en paz; porque yo soy de las que cancelan la cita para dar oportunidad a otro que realmente la necesite. La primera cita disponible era para el lunes 26 de junio. Pensé para mis adentros que a esas alturas o se me habría pasado solo o se me habría caído el ojo, directamente, por lo que, si veía que aquello me molestaba mucho, no iba a tener más remedio que ir a urgencias y armarme de paciencia hasta que alguien decidiese mirarme a ver qué tenía ahí.

A la una de la tarde ya me molestaba tanto que me planteé no terminar la jornada e irme directamente a urgencias pero, como sólo me quedaban dos horas, decidí aguantar (yo soy así de pava) y, si por la tarde me seguía molestando, ya definitivamente iría a urgencias pero al menos habiendo comido.

Así que, al llegar a mi barrio a eso de las tres y media, pensé que tal vez en la farmacia me lo pudiesen mirar y, con un poco de suerte sería una tontería para la que me podrían vender un colirio y en paz, ahorrándome la visita a urgencias.

Le pido a la farmacéutica que me mire. Me mira. Me dice que no ve nada salvo venitas rojas. Yo insisto en que ahí hay algo. Ella, en que ahí no hay nada. Pregunta si me molesta. Me paro a recapacitar y concluyo que me molesta mucho menos que antes. Le pido un espejo y resulta que la farmacéutica tiene razón; ahí no hay nada salvo venitas rojas. Abandono la farmacia sabiendo que voy  a pasar a formar parte del anecdotario farmacéutico.

Menos mal que tengo un testigo de que ahí hubo algo en algún momento porque si no me hubiese planteado seriamente mi salud mental.


P.S.  Por si alguien se lo pregunta, sí, era el mismo ojo que fue atacado por un zombi como os contaba aquí.

P.S. 2: Dado que esta era una entrada programada, aún no lo sabía cuando la escribí pero va a haber segunda parte. Continuará....

miércoles, 21 de junio de 2017

Anuncios Pesadillescos CCX: La sangre no es agua

Habrá a quien este anuncio le parezca tierno,  mono o mil epítetos ñoños más porque es lo que sucede cuando los protagonistas son niños. A mí me pone de los nervios, directamente.

Vemos a dos niñas mirando por la ventana de su cuarto, en el que se amontonan cantidad de juguetes “vintage” de estos que dejan volar la imaginación sin saturar a las criaturas de ondas electromagnéticas.

Cuando digo que están mirando por la ventana es porque quiero ser generosa. Más que mirar, cotillean. Con prismáticos y todo. Son unas acosadoras en potencia esas niñitas. La que no tiene los prismáticos en la mano lleva gafas de aviador de estilo steam punk (desconozco por qué razón) y come palomitas para disfrutar más del espectáculo gratuito que le ofrecen sus incautos vecinos, quienes parecen no tener cortinas ni persianas.

A través de sus prismáticos miran a los del ático de enfrente, que tienen un montón de plantitas porque se ve que son de lo más ecológicos. Tal vez por eso las niñas saben que esa pareja utiliza una energía renovable y por ese motivo se han decidido por un determinado tipo de tarifa.

Dirigen el artilugio hacia otra ventana donde ven a unos mellizos que, por lo visto, son unos salvajes, a juzgar por el hecho de que el niño le lanza una pelota a la niña, quien la golpea con una pala de ping-pong rompiendo una ventana. Nuestras particulares “detectives” están seguras de que sus padres tienen una tarifa plana de energía, para saber que al menos ese gasto lo pueden controlar.

Por último, centran su atención en un chico que pone una lavadora en plena noche. Sabemos por la niña de los prismáticos que es cantante de un grupo musical y, como ya se sabe que los artistas son unos despendolados y unos hippies todos, seguro que tiene una tarifa nocturna porque se pasará el día durmiendo la mona. Mientras pone la lavadora, vemos cómo su gato se cuela en el cesto de la ropa sucia. Acto seguido, escuchamos un gato maullar y las niñas ponen cara de espanto, tal vez imaginando que el pobre animal ha ido a parar a la lavadora, cosa que en los capítulos de La Pantera Rosa tenía mucha gracia pero en la vida real no tiene ninguna y que, debo decirlo, es uno de mis mayores miedos  y por eso reviso quince veces antes de cerrar la lavadora.

Se preguntan por el gato y, justo en ese momento, aparece su padre ataviado (oh, sorpresa) con un mono de trabajo de la compañía energética anunciante para tranquilizar a las niñitas señalando al gato, quien se pasea tan campante por el tejado (no soy capaz de entender cómo ha podido teletransportarse hasta ahí en décimas de segundo; será una licencia creativa).

Así que ya sabemos por qué las niñas saben qué tarifa tienen todos los vecinos. Es su padre el que les revela toda la información.


Desde luego, está visto que tienen a quien salir. 

lunes, 19 de junio de 2017

Crónicas Felinas CCXVII: Buffffff

Marrameowww!!!

No sé ni cómo he reunido fuerzas para venir a plantar mis zarpas sobre el teclado del portátil de la bruja. Tengo calor. Tenemos calor. Hace mucho calor.

Y vosotros diréis que vaya novedad, que vosotros también tenéis calor y ya no sabéis ni dónde esconderos pero permitidme recordaros que no es lo mismo. Vosotros no lleváis un abrigo de pieles en invierno y en verano. Yo no hago más que soltar pelos y más pelos. Esta parte es divertida porque la casa parece invadida por plantas rodadoras de las del lejano oeste. Lo que no es tan divertido es escupir bolas de pelo. Tiene el aliciente de que después mis humanos tienen que limpiarlo pero el hecho de expulsarlas es bastante incómodo, ciertamente.

Como consecuencia del calor y de los pelos acumulados en el tracto digestivo pese a la malta con la que me ceban día y noche, como menos de lo habitual, lo que obliga a la bruja a estar todo el día detrás de mí con el plato. Hasta me han habilitado el bidet con una toalla húmeda para que vaya ahí a refrescarme pero ni por esas.

Munchkin, por su parte, se pasa el día tirado en el suelo o en el mueble de la entrada, donde parece que corre un poco más el aire, con la panza al descubierto (así como sus vergüenzas) porque él nunca ha conocido el glamour. Es tanto su calor que hasta él tarda en terminarse la comida. Se la come porque a él le parece poco menos que un sacrilegio eso de desperdiciar el alimento pero la cantidad que otrora se zampara de una sentada, ahora tarda dos o tres asaltos en terminarla.

Y eso por no hablar de la  pose. Estaba el otro día el imberbe despatarrado en el suelo cuando la bruja le acercó el plato para que comiera algo más. Él, en su inmenso calor, no quiso ni levantarse pero tenía hambre, por lo que decidió solucionar el conflicto de intereses estirando la pata (en sentido literal y no figurado) y acercándose el platito a los morros para poder comer tumbado. Como la cosa no le funcionaba muy bien porque aun así tenía que levantar la cabeza y eso le suponía un ímprobo esfuerzo, se las ingenió para ir metiendo la pata en el plato y sacando granitos de tal manera que le quedaran al lado de los morros. Para otras cosas no será muy listo pero en lo que se refiere a comer, siempre se las ingenia.

Pues lo dicho, que tenemos mucho calor y no hay toallas húmedas ni ventiladores ni ventanas abiertas por la noche que nos alivien. Si no fuera porque iba a quedar feo feísimo hasta me plantearía raparme el pelaje al cero pero me debo a mi público. Lo de ser un gato mediático a veces tiene sus inconvenientes y no hay blogstar que no concuerde en que para estar bello hay que sufrir.

Y todavía no ha empezado el verano.

Prrrrrr.

jueves, 15 de junio de 2017

De cómo no tuve Internet y viví para contarlo

De esto ya ha pasado tiempo pero, con esto de que me fui de vacaciones, al final no os lo conté y se me quedó este tema pendiente en la lista de posts futuros.

El viernes previo al puente del 15 de mayo estaba yo trabajando tan alegremente (o no tan alegremente pero es mejor tomarse las cosas con humor) cuando, algo más de una hora antes de terminar nuestra jornada, nos instaron a apagar todos los ordenadores. Desconocíamos el motivo hasta que nos enteramos de que el responsable era el ciberataque que tuvo en jaque al mundo entero.

Nuestra empresa no estaba afectada pero, por seguridad, nos mandaron desconectarlo absolutamente todo hasta nuevo aviso. Nosotros decíamos que vaya forma de perder el tiempo para una hora que quedaba así que, al final, en vistas de que la cosa no tenía visos de solucionarse en breve, nos mandaron a todos para casa una hora antes.

Yo estaba que daba palmas con las orejas. A eso llamo yo empezar un puente por la puerta grande. Iba a tener más tiempo para mí. Genial.

El problema fue que, como todavía no estaba claro qué alcance tenía el ciberataque ni cuáles eran realmente los objetivos, el churri me prohibió terminantemente encender el router de casa ni acceder a nada que tuviera contraseña. Así que desconecté del móvil el Facebook, el Twitter y hasta Bloglovin´ y, por último, desconecté los datos por si acaso.

Y ahí fue cuando me di cuenta de lo extraña que se torna la vida cuando no tienes acceso a redes sociales.  Nunca me he considerado adicta a ellas pero sí debo reconocer que se me hacía muy raro no poder consultar cada cierto tiempo si alguien había actualizado el blog, o qué contaban mis primos desde allende los mares o cuál era la nueva polémica tuitera. Una sensación muy extraña, como de ama de casa de los cincuenta viendo la tele como única vía de información del mundo exterior.

Me di cuenta de que mis manos, por puro instinto, se dirigían al móvil movidos por un acto reflejo de consultar novedades y se detenían a mitad de camino una vez que tomaban consciencia de que no había más tela que cortar. No es que me sintiera desesperada ni ansiosa (no llego a tanto) pero sí me sentía mortalmente aburrida, a lo que debo agradecer el hecho de haber adelantado considerablemente en mis lecturas pendientes.

Y esto me dio que pensar si necesitaré desintoxicarme de tanta tecnología o si simplemente será que las redes sociales ya forman parte de mi vida y estos actos reflejos son ya tan naturales como cuando se va la luz y por instinto pulsamos el interruptor al entrar en una habitación y no hay tanto de lo que preocuparse.

¿Y vosotros como vivisteis el ciberataque? ¿Os atacó la paranoia como a una servidora o pasasteis tres kilos del tema y seguisteis con vuestra vida tecnológica normal? ¿Dependemos demasiado de las aplicaciones?

Hala, empezad a opinar.

miércoles, 14 de junio de 2017

Anuncios Pesadillescos CCIX: Los pavos macarras (II)

Vamos con el segundo anuncio de esta bilogía que comenzamos la semana pasada (podéis ver el primero aquí).

Vemos a los mismos cuatro amigos del primer anuncio en el mismo garito aunque esta vez, se encuentran en la barra. Quiero creer que tanto la escena anterior como esta suceden en el mismo día porque van vestidos exactamente igual así que, si son dos días diferentes, estamos ante el grupo de amigos más aburridos (o raros) de la historia. Van siempre al mismo sitio y tienen un “uniforme” para salir a tomar algo.

Sea como fuere, el camarero coloca la cuenta sobre la barra. La que antes no tenía suelto la coge entre sus dedos y la lee alejándola bastante de su cara. No sé si es porque tiene hipermetropía o porque la cuenta le da como asquito y quiere mantenerla lo más alejada posible. Anuncia que tocan a cuatro pavos por persona. El que tenía una necesidad imperiosa de ir a un cajero en el anuncio previo, se asoma por detrás del hombro de la chica para echar un vistazo a la cuenta. O no se fía de las habilidades de cálculo de su amiga o se fía demasiado y tiene miedo de que los time y se quede con la diferencia. Vaya amigos.

Este mismo chico dice no tener suelto. ¿Será que entre el anuncio anterior y este ha ido al cajero y ahora sólo tiene billetes grandes? Os dije que esto iba a suceder; os lo dije.

La otra dice que le da sólo dos pavos porque se ha tomado solamente una (a sitios muy baratos va esta gente). Nótese que esta misma chica decía en el anuncio anterior que no tenía más que un billete de cincuenta así que no sé ahora de repente cómo tiene moneditas. Ahhhh, te hemos pillado, lagarta.

El que en anteriores capítulos se mostraba indignadísimo porque todo el mundo le ponía excusas para pagar el regalo de otra amiga, ha aprendido la lección y alega tener que pasar por un cajero porque ha aprendido que esta excusa ya le sirve para dos veces.  

Y, como no podía ser de otra manera, aparecen en escena los pavos. Ahora, en vez de bates, uno de ellos va armado con un taburete. El otro se ha puesto unos guantes que parecen de goma, de estos de fregar. Debe trabajar en la cocina o no quiere estropearse esas manos tan grimosas liándose a puñetazo limpio.

Pero esta vez no recurren a la violencia física sino psicológica. El de los guantes mete su moco (esa cosa que les cuelga a los pavos) en la copa de la nueva víctima y remueve con él su cubata, obligándola posteriormente a bebérselo.

Es de esta manera que, finalmente, la pobrecita (aunque de pobrecita tiene poco porque bien que se escaqueó en el anuncio anterior) termina cobrando mientras los pavos acosan al resto del personal.

Y así hemos dado caza a los cuatro. Yo tenía que haber sido detective privada.

lunes, 12 de junio de 2017

Crónicas Felinas CCXVI: Tiempos de venganza

Marrameowww!!!

Como bien sabéis, no me gustan nada las visitas (salvo las de los padres del consorte porque me dan jamón), así que, desde que se fueron las que la bruja utilizó como excusa para tomarse estas últimas vacaciones blogueriles, no he parado de vengarme.

Al día siguiente de irse las visitas, tiré al suelo la toalla del consorte y me hice pis en ella. No es algo que me entusiasme hacer, porque yo soy muy de buscar la intimidad del cajón y después dejar mis cosas convenientemente tapadas pero de alguna forma tenía que hacerles saber mi indignación. Dado que echaron a lavar esa toalla, me hice pis también en la de repuesto y en la alfombrilla. Pensaba seguir hasta que el consorte no tuviera más  remedio que secarse con una camiseta o con el paño de la cocina pero ahí ya se les encendió la bombilla y decidieron dejar cerrada la puerta del baño.

Como tenía que buscar otra manera de atraer su atención y tenerlos todo el día pendientes de mí una vez que ya habían puesto coto a mi plan A, empecé a hacerme el remolón con la comida. En verano siempre como menos porque los calores en esta casa no hay quien los aguante y esto me sirve como excusa para tenerlos constantemente detrás de mí con el platito en ristre para que coma.

Así que he aprendido que es maravilloso ponerme a maullar pidiendo comida para que me acerquen el plato y luego olerlo y no comer. O decidir que la comida me la tienen que poner en el baño o en la habitación donde el consorte tiene el ordenador o en el sitio que a mí se me ocurra en el momento. Sobre todo si la bruja se acaba de sentar, porque así la obligo  a volver a levantarse para perseguirme con el plato por toda la casa.

También he descubierto que es divertido dejar de comer de mi plato e irme a comer al plato de Munchkin, con lo que he conseguido que la bruja llegue incluso a cambiarnos la comida de un plato a otro. Esto es extremadamente divertido porque la bruja tiene las manos muy canijas, así que no veáis las risas cuando la veo intentando coger toda mi ración en una sola mano sin que se le caigan por ahí los granitos de pienso para poder coger lo del imberbe con otra mano y así cambiar todo del verde (el mío) al rosa (el del niñato) para que al final yo termine comiendo dos granos de ahí y pasando kilos del tema.

Eso sí, como tonto no soy. Después de montar semejante número con la comida, me pongo a jugar con lo que  primero encuentre a mano o a dar saltos sin ton ni son por la casa para que vean que estoy vital y enérgico. No sea cosa que se piensen que estoy malo y me terminen llevando al veterinario. Debo considerar las consecuencias.  

Soy un genio del mal.

Prrrrrr.  

jueves, 8 de junio de 2017

De visitas, regalos y una espalda tribanda

Ya sabéis que soy muy fan del buen tiempo, por lo que en estas vacaciones he disfrutado mucho, aunque no haya salido todos los días. A mí el simple hecho de poder estar en casa en manga corta y observar cómo la ropa se me seca en el mismo día, ya me hace una persona feliz.

Como recordaréis, os comenté que esperaba visitas de allende los mares, que vinieron una noche a casa y después tiraron para el norte, para finalmente volver a Madrid un par de días antes de tomar el avión que los llevaría de regreso.

Las visitas vinieron cargadas de regalos de mi mami, quien me tejió con esas manitas (mucho más habilidosas que las mías) una bufanda y dos gorritos. Los dos gorritos eran exactamente iguales pero de distinto tamaño porque con el primero pensó que era demasiado pequeño y me hizo otro, para ver cuál me servía. El caso es que los dos han vuelto a Montevideo porque hasta el grande me quedaba pequeño, así que dijo “pues mándamelos, que los destejo cual Penélope esperando a Odiseo y tejo otro más grande”. En su defensa diré que la culpa fue mía, porque me pidió que me midiese el cabezón y ni eso fui capaz de hacer correctamente. También me mandó dos tazas de grupos musicales uruguayos que seguro que no conocéis y un colgantito muy mono que aún debo estrenar. Me había prometido una bandera para colgar en el balcón cuando hay partido pero no llegó. Como buena hija caprichosa, se la reclamé y me dijo que no había querido cargar a su amiga con más cosas, pero que ya la mandaría y que hay que ver cómo soy. Pues sí. Así soy. Por su parte, las visitas me trajeron un libro que relata la historia de Clarita García de Zúñiga (en este post tenéis un cuadro con su careto y un enlace a la leyenda que gira en torno a su persona). Por si os interesa, el libro se llama “Clara, la loca” y es de Mercedes Vigil.

Yo a mi madre también le mandé cositas, que no se diga, pero como todavía nos las ha recibido, no desvelo nada.

Bueno, que me he desviado ya mucho. El único día que tuvieron los pobres para hacer un poco de turismo por Madrid los llevamos a ver el Madrid de los Austrias, que es como lo más representativo, y el Parque del Retiro. Menuda panzada a andar que nos metimos todo el día y el sol pegaba cosa mala. Yo encantada, claro, porque hacía bueno (¿veis como el primer párrafo del post estaba escrito por algo?) pero no tomé la precaución de bañarme en protección solar, lo cual provocó que ahora tenga la espalda marcada con: a) La marca de los tirantes del sujetador; b) La marca de los tirantes de la camiseta y c) La marca diagonal del bolso bandolera. Vamos, que ahora tengo una espalda tribanda de lo más fashion.

Gajes del oficio.

martes, 6 de junio de 2017

Anuncios Pesadillescos CCVIII: Los pavos macarras (I)

De verdad, no sé qué pasa últimamente con las aplicaciones para móviles de bancos o cualquier otra cosa relacionada con las finanzas, que sus anuncios son cada día más extraños. Será que no quieren que temas tan serios parezcan aburridos pero este tipo de anuncios ya se pasan un poco y, para muestra, un botón (o dos, en este caso). Esta semana vamos con uno y la semana que viene completaremos la bilogía.

En el primero de ellos vemos a un grupo de amigos, todos ellos vestidos de un modo muy setentero por motivos que no alcanzo a comprender, sentados en la mesa de un restaurante/discoteca (no me queda muy claro qué es porque sólo veo su mesa y el resto es un área diáfana por la que camina la gente; además, hay tan poquita luz que si quieres comer algo no te vas a encontrar la boca). En fin, el caso es que uno de ellos anuncia que para el regalo de cumpleaños de otra (que supongo que no está presente) tocan a cinco pavos por cabeza.  La primera dice que no lleva suelto, el segundo, que necesita un cajero y se lo dará más tarde y la tercera pregunta si tiene cambio de cincuenta o si ya le da el dinero al día siguiente. Vamos, en realidad las tres excusas son la misma, aunque el que más se luce es el del cajero porque, una vez que vaya, podrá reciclar la excusa de que no tiene cambio. Ese sí que sabe.

El pobre chico encargado de hacer la colecta comenta con resignación que eso es lo de siempre y todos lo miran encogiéndose de hombros cuando, de repente, irrumpen en el local dos pavos gigantes ataviados con trajes azul celeste y portando en sus manos (sí, los pavos tienen manos, qué sé yo) sendos bates de baseball que hacen descansar sobre sus hombros en un claro gesto amenazador.

Los cuatro ocupantes de la mesa los miran con cara de terror. Los pavos se acercan raudos a la mesa y comienzan a arramplar con cuanto vaso encuentran sobre la misma, destrozándolos con los bates y haciéndolos estallar en miles de cristalitos. Uno de los pavos mira fijamente al encargado de la colecta mientras la voz en off nos aconseja que no dejemos que unos pavos nos arruinen la fiesta. El otro pavo, que es todavía más macarra, salta sobre la mesa partiéndola en trozos y escuchamos un grito desgarrador proveniente de la garganta de una de las asistentes (concretamente, la del billete de cincuenta, que le va a caducar en el bolsillo).

Así que, por fin, nos dicen que se puede reunir dinero con una aplicación gratuita sin comisiones creada para tal fin. No te explican muy bien en qué consiste, ni nada. Sólo vemos a la que no llevaba suelto utilizando la app al lado del “recaudador” mientras, al fondo, los pavos tienen acorralados al del cajero y a la de los cincuenta euros, que sigue dando grititos.

lunes, 5 de junio de 2017

Crónicas Felinas CCXV: Odio mal dirigido

Marrameowww!!

Luego de que la bruja haya dejado esto abandonado como viene siendo su costumbre últimamente, paso hoy a relatar lo que aconteció un buen día (o malo, según se mire), hará cosa de una semana.

Estaba la bruja dándonos de comer. Yo esperaba pacientemente en la puerta de la cocina porque eso de parecer desesperado por la comida es algo de muy mal gusto, mientras Munchkin, que entiende poco de modales, saltaba a su alrededor cual mariposa loca porque piensa que así la presiona para obtener más rápidamente su alimento. Hete aquí que, una vez le hubo servido el pienso en su platito, procedió a cerrar la bolsa y guardarla en el armarito de metal como de costumbre. Hasta aquí nada escapaba a nuestra rutina; el matiz viene dado por el hecho de que, una vez cerrado el armarito, la bruja se dispuso a abandonar la cocina pasando junto al jovenzuelo, quien comía despreocupado sin imaginar la desgracia que se cernía sobre su cabeza, cual espada de Damocles.

Porque pasó algo terrible (para él; mi vida siguió como si nada). Dado que es de naturaleza torpe, la bruja pisó el rabo de Munchkin, quien maulló desesperado como si… como si… Bueno, como si le hubiesen pisado el rabo.

La bruja, que nunca ha tenido lo que se dice unos nervios de acero,  también profirió un alarido, lo cual provocó una situación de caos mayor que la habitual en esta casa. El imberbe se ofendió mucho y no quería saber nada de la bruja, que lo perseguía por la casa con voz melosa repitiendo que había sido un accidente y que no tuviera miedo porque “mami” (sí, se refiere a sí misma como “mami” para nuestra absoluta vergüenza) lo hizo sin querer. Pero Munchkin, que no es que sea muy listo pero hasta ahí llega, prefirió no jugársela y mantener una prudencial distancia para salvaguardar sus apéndices.

Sé que en el párrafo anterior he dicho que el jovenzuelo no es muy listo y lo que voy a decir va a parecer una reiteración innecesaria pero tengo que contaros que el miedo le duró varios días. Y vosotros pensaréis que tenía miedo de la bruja pero no. Tenía miedo del armarito.

Cada vez que le servían la comida se ponía a deglutir como siempre hasta que escuchaba el armarito cerrándose. En ese momento, salía como alma que lleva el diablo a esconderse detrás de la puerta de la cocina porque el muy pavo no se había dado cuenta de que la causa de sus males no había sido el armario sino la bruja. Sí, lo sé, es muy triste y bastante bochornoso para el género felino, pero real como la vida misma. Yo que pensaba que esto iba a servir para que el imberbe le cogiera aún más tirria a la bruja y ahora resulta que guarda un odio visceral al mobiliario.

Tal vez por eso sea que se pasa el día arañando el sofá. Debe de haberle hecho algo que desconozco.

Prrrrrr.

jueves, 18 de mayo de 2017

Y otra vez

Hoy escribo poco nuevamente para anunciaros que me vuelvo a ir. Sí, estoy este año que no me quedo quieta pero, como ya os adelantaba, me voy a tomar otras dos semanitas de vacaciones blogueras porque tendré visitas en casa, que ya relataré exhaustivamente a la vuelta.

Como ya sabéis, mi modus operandi últimamente consiste en tomarme una semana de vacaciones en el trabajo y dos semanas de vacaciones blogueras para poder retomar convenientemente la rutina, debido a estos horarios maravillosos que tengo. Por tanto, estaremos de vuelta por aquí el lunes 5 de junio.

En julio me tomaré las de verano pero eso ya es otro cantar. De momento, esperadme en junio que por aquí andaremos. No me vayáis a abandonar, que a la vuelta pasaré lista.

¡¡¡Besotes!!!

miércoles, 17 de mayo de 2017

Anuncios Pesadillescos CCVII: Siendo un ogro asustaba menos

Pues una vez pasada la resaca de los PAPA 2017, ponemos el contador a cero y empezamos a coleccionar nuevas maravillas para la edición 2018.

Vemos una sala de juntas donde un jefe echa la bronca a sus empleados frente a  un gráfico que muestra el claro descenso de beneficios de la empresa. No escuchamos lo que dice pero no debe ser nada bonito a juzgar por las caras de terror de los asistentes a la reunión. Que digo yo que si tu empresa va como va, parte de la culpa la tendrás tú, no sólo tus empleados. Seguro que éste es de los típicos que luego, si la cosa va bien, pensará que es porque es un genio de la administración empresarial.

Bueno, a lo que iba, que el hombre les echa la bronca mientras una voz en off nos cuenta que el mundo está lleno de intolerantes “de la leche” (nótese el sutil juego de palabras). De repente, aparece una secretaria con gafitas que seguro que tiene carrera, un master y habla siete idiomas pero cuya función consiste en llevarle una botellita de bebida de soja a su jefe en una bandeja.

El ogro que tienen todos por empleador se lo bebe y, al final, lo vemos en la sala de juntas bailando con la botellita en la mano. Da vueltas, se retuerce como una serpiente, da saltitos con un solo pie mientras con los brazos hace como que toca la guitarra y rememora los pasos de baile de su juventud. Nos dicen que esta bebida da “subidón”. Yo creo que la secretaria, harta de tanta tiranía, le ha puesto algo en la bebida para que pierda el norte y así hacerse con el control total de la empresa. Seguro que ella lo haría mejor y, si no, pues siempre vendrá otro dispuesto a darle algún brebaje.

Lo que voy a contar a continuación no es crucial para el desarrollo del anuncio pero me ha llamado poderosamente la atención (detallista que es una). Junto al gráfico de los beneficios hay un mapamundi con chinchetitas clavadas, como si hubiésemos pillado a la plantilla en plena partida de Risk. Supongo que las chinchetas marcarán los emplazamientos de la empresa o, en su defecto, los mercados objetivos. Pues bien, a la derecha del todo (más o menos entre Rusia y Canadá) hay una chincheta que, salvo error u omisión por mi parte, está pinchada en mitad del agua. Soy muy exhaustiva y, por tanto, lo he comparado en Google Earth y todo y juraría que ahí no hay absolutamente nada. ¿Esta gente habrá dado con la Atlántida?

Por cierto, no me extraña que la sala de juntas se haya quedado vacía. Es mejor estar en el mismo espacio de un ogro predecible que con un loco irreconocible que no sabes por dónde te va a salir o si va a invitarte a salir a bailar en medio de la reunión.

Bien dicen que más vale malo conocido que bueno por conocer. 

lunes, 15 de mayo de 2017

Crónicas Felinas CCXIV: El paluego

Marrameowww!!

En alguna ocasión os he comentado que Munchkin y yo somos aficionados a pastar una hierba que el consorte y la bruja plantan en una especie de macetita de plástico y que se supone que trae beneficios para nuestra salud. A nosotros eso nos da igual pero está rica y nos entretiene. Aparte, si dejamos de pedirla dejarán de comprarla y eso sería conseguir que nuestros humanos ahorren en algo, cosa que no se puede consentir. Uno de nuestros principales objetivos en esta vida es conseguir que inviertan en nosotros lo máximo posible. Si conseguimos dejarlos sin vacaciones o sin comprar ropa para que tengan que ir por la vida estresados y cubiertos de harapos, mejor que mejor. Por tanto, no sólo es el entretenimiento lo que nos motiva sino la consecución de objetivos mucho más elevados. Sería lo que comúnmente se conoce como “no dar puntada sin hilo”.

Eso sí, siendo francos, Munchkin es mucho más adicto a la planta (pese a que yo soy el vegetariano de la familia) y, en cuanto termina de comer, reclama ansioso su ración de hierba (supongo que será porque se queda con hambre), no dudando en clavar ansioso las uñas en las piernas de la bruja mientras ella intenta alcanzar la maceta, que está siempre encima de un mueble para que no podamos atacarla a todas horas.

Nuestra forma de comer es bien distinta. Mientras yo doy un par de mordisquitos  sutiles como “podando” la planta y practicando con ella el arte del paisajismo, Munchkin mete unos bocados tremendos, arrancando de cuajo los tallos, sin importarle para nada la sostenibilidad. Es como Atila, que donde pisaba no volvía a crecer la hierba.

A esto hay que sumarle que, todo lo que tiene de bruto, lo tiene de torpe. Tanto es así que el otro día, tras meterse un atracón de “postre verde”, se le quedó una brizna entre los dientes. Bueno, digo una “brizna” por ser sutil y no decir que se le había quedado ahí algo semejante a una secuoya. Juzgad vosotros mismos:

Gato con hierba


Y, como es torpe, no paraba de sacudir la cabeza intentando librarse del objeto intruso que tenía en las fauces, a lo que la bruja (que es un ser perverso) se liaba a sacar fotos muerta de risa al tiempo que preguntaba “¿Pero para qué tienes patas? Porque para arañarme por las mañanas y no dejarme dormir bien que te acuerdas de que las tienes pero para servirte de ellas en tu propio beneficio parece que te olvidas de su existencia”. Munchkin la miraba y sacudía la cabeza. De repente se olvidaba de que la tenía ahí y se quedaba un rato mirando por la ventana con el “paluego” colgando entre los dientes. Por fin, la bruja se apiadó de él (o se aburrió de sacar fotos) y se la quitó.

Por si acaso os lo estáis preguntando, la respuesta es no, no se lo agradeció y supo usar convenientemente su pata a la mañana siguiente para despertarla.

Prrrrrr.

jueves, 11 de mayo de 2017

De limpiezas y broncas maternas

Como ya os adelantaba Forlán el pasado lunes, en este puente de mayo aprovechamos para limpiar ventanas.

Bueno, lo de que “aprovechamos el puente” es un decir. En realidad limpiamos las ventanas del salón el martes a última hora por acallar un poco nuestras conciencias, ya que la idea era haber limpiado todas las ventanas de la casa durante los cuatro días de descanso pero ya sabéis cómo son estas cosas. Que si un día te da pereza, que si otro día te surge un acontecimiento inesperado (esto es: que te habías levantado con energía pero, inesperadamente, te da pereza)… Os hacéis una idea, ¿no?

Y, aunque Forlán dijo que soy una guarra que no limpia nunca las ventanas tengo que decir en mi defensa que… vale, no puedo decir nada en mi defensa. Jamás limpio las ventanas. Me parece una tarea de lo más desagradecida. Nunca consigo que me queden sin marcas y, por norma general, un día o dos después de limpiarlas, llueve como si no hubiese un mañana y mi trabajo se va al garete.

Pero había que limpiarlas porque venían visitas de allende los mares (ya vinieron y planean volver; ya contaré porque esto se va a hacer muy largo) y resulta que las visitas son amistades de mi madre y, claro, no es cuestión de que le vayan luego con el chisme a mi madre de que vivo como una pordiosera o que en España es costumbre tener ventanas opacas. Ya sé que una bronca por Skype no es lo mismo que una bronca materna en vivo y en directo pero, aun así, prefería ahorrarme el trago, que una andará ya más cerca de los cuarenta que de la treintena pero una madre sigue siendo una madre y aún no olvido las broncas de “limpia tu habitación, que seguro que ahí estás criando bichos”. Sí, por increíble que parezca, cuando yo era adolescente vivía en un caos permanente y, por lo que recuerdo, no me importaba en absoluto. Hay que ver lo que cambia la gente.

Así que, despacito (suave, suavecito), hemos ido limpiando el resto de ventanas de a una por día. Lo que peor llevo, en realidad, son los rieles. Ahí se acumula polvo y guarrería de la calle que, con la contribución de las lluvias, termina convirtiéndose en un pegote imposible de quitar.

Comenté en el trabajo que andaba en la campaña “limpieza de ventanas” y una compañera comentó que ella también tenía que hacerlo pero que iba a pedir prestada una aspiradora para limpiar los rieles. No os puedo explicar el disgusto que se llevó cuando le dijimos que la roña de los rieles no se quita con la simple acción de una aspiradora; que ahí hay que usar cepillito o bayeta y paciencia humana. Las técnicas de limpieza de ventanas se convirtieron en la conversación estrella de la mañana.

Por cierto, las del salón ya tienen huellas de las patitas de Munchkin. No haré comentarios al respecto. Sólo quiero llorar.

miércoles, 10 de mayo de 2017

And the PAPA 2017 goes to…

Y ya estamos aquí, con el momento más esperado del año. Hoy, por fin, vamos a conocer a los ganadores del PAPA Nacional e Internacional para este año 2017. ¿No estáis nerviosos? Pues no me lo explico, la verdad.

He de decir que este año ha habido menos participación que otros. No sé si la culpa la ha tenido el puente de mayo o que estáis más vagos de lo habitual, que estáis todos con la vista puesta en Eurovisión o que directamente os tengo hasta las narices con tanta votación pero el caso es que pensé que no desempatábamos nunca y que iba a entrar en un bucle infinito de rondas y más rondas.

Pero, pese a las vicisitudes, me complace anunciaros que tenemos ganadores y, para mantener la integridad de vuestras uñas y que no os queden sólo los muñones, paso a desvelar el misterio (que podrías desvelar solos simplemente contando pero en fin, yo ya os doy el trabajo hecho).

El ganador en la categoría Nacional ha sido:

 
Y, por primera vez en la historia de estos premios, he aquí el anuncio Internacional más pesadillesco:

De patatas fritas (México): La sexy-patata 

He aquí su galardón, que paso a colgar en las respectivas entradas originales:


Muchas gracias por vuestra participación y hasta el año que viene (si no me suplicáis nada en contrario).

lunes, 8 de mayo de 2017

Crónicas Felinas CCXIII: Redescubriendo el mundo

Marrameowww!!!

La bruja y el consorte limpiaron el otro día las ventanas. Esto no debería ser un gran acontecimiento en cualquier casa normal pero en la nuestra es todo un hito. No recuerdo cuándo había sido la última vez que lo hicieron. Ya os explicará ella los motivos en el entorno de lo que vamos a poder llamar “la semana de las ventanas”. Tampoco escatimará en detalles acerca de sus impresiones y los, según ella, múltiples escollos que tuvieron que salvar. Cuando una persona es vaga, todo son dificultades insalvables y desafíos dignos de una gesta heroica. Bien dicen que a perro flaco todo son pulgas.

El caso es que tal vez os preguntéis en qué puede afectarnos a nosotros que se limpien las ventanas. Se supone que la limpieza de una ventana no debería afectar a nuestro diario vivir cuando lo único que nos interesa es comer y dormir pero no sé si recordaréis (porque los humanos no sois especialmente memoriosos) que en algún momento os he comentado que Munchkin es la vieja del visillo de nuestra casa. A tal punto, que la madre del consorte siempre que lo ve mirando por la ventana comenta que parece que está viendo la tele. Para Munchkin, mirar por la ventana se equipara a ver programas de cotilleos para algunos humanos. Se entera de todo lo que pasa en el barrio, el muy cotilla. Cuando intento averiguar qué es lo que le parece tan interesante, se hace el misterioso y únicamente comenta que la información es poder.

Pues bien, imaginaos por un momento que toda la vida hubieseis tenido una tele en blanco y negro y un día descubrieseis la televisión a color, o una televisión a color de estas de culo que pesaban un quintal y que de repente os trajesen una pantalla plana con HD. O que tuvieseis una pantalla plana con HD y os la cambiasen por otra 4K. Bueno, os hacéis una idea. En resumen, el imberbe está descubriendo un nuevo mundo de luz y de color, que cantara Marisol.

Así que, si ya antes se pasaba las horas muertas viendo la vida pasar bajo nuestra ventana, ahora parece que no tienen nada mejor que hacer en todo el día. Los humanos le comentan cosas como “¿Has visto que bien se ve el mundo el Technicolor? ¿Qué te parece el Cinemascope?”  y demás tonterías que se les ocurren pensando que son muy ingeniosos.

Tengo que confesar que hasta yo, que no he estado nunca demasiado interesado en la vida de los vecinos, me he asomado a descubrir este mundo nuevo.  

Y probablemente estéis pensando que la bruja es una espesa que no limpia nunca. Permitidme que os diga que estaréis pensando bien, aunque estas palabras no han salido de mi hocico. Sois vosotros los que estáis sacando vuestras conclusiones y yo únicamente me dedico a corroborar vuestras sospechas mediante lo que podríamos llamar un silencio administrativo.

No sea cosa que después tome represalias. En el fondo me da miedo.

Prrrrrr.


P.S. La bruja, que para ser cansina no conoce la vagancia, dice que os recuerde que hasta las 23:59 de mañana martes aún podéis votar por el ganador del PAPA 2017 pinchando aquí.

jueves, 4 de mayo de 2017

Me hizo gracia, pero que no se sepa

En innumerables ocasiones os he comentado que el churri es bastante desastre en lo que a mantener el orden de esta casa se refiere.

Os diré que en casa tenemos una habitación que se supone que está ahí para las visitas. Como esto no es un B&B y no tenemos tantas visitas a lo largo del año, ha sucedido con ella lo que suele suceder en estos casos; que la habitación de invitados se ha ido convirtiendo paulatinamente en un trastero, lo cual nos obliga, cuando efectivamente vienen visitas, a mover todo donde buenamente podamos para que el invitado no sienta que está durmiendo en un almacén. Pero el hecho de que utilicemos esa habitación para acumular trastos no significa que los mismos deban ser abandonados ahí a la buena de Dios. Hasta un trastero puede estar ordenado con un poco de buena voluntad.

Por poneros algún ejemplo de la haraganería del churri, os cuento que el carrito de la compra tiene asignado su sitio en un rinconcito tras el sofá cama. Pues bien, cuando el churri vuelve de la compra y le digo que guarde el carrito, su concepto de guardarlo consiste en abrir la puerta del dormitorio/trastero, soltar ahí el carrito y volver a cerrar la puerta, siguiendo la máxima de “ojos que no ven, corazón que no siente”. Lo malo es que sí hay ojos que ven (ayudados por gafas o, en su caso, lentillas): los míos. Y claro, mi corazoncito sufre porque me toca dejarlo en su sitio para no correr el riesgo de descalabrarme chocando con el carrito la próxima vez que entre. Sobre el sofá cama se acumulan abrigos y chaquetas del churri porque es más fácil dejarlos ahí tirados que guardarlos en el armario. El otro día compró una cacerola y hasta eso estuvo un par de días sobre el sofá cama. Bueno, creo que os hacéis una idea.

Tal es su vagancia en ese sentido que hay veces que prefiere apelar a mi sentido del humor en busca de clemencia antes que hacer las cosas como se debe y esto es lo que sucedió la semana pasada. Llego de trabajar y, al entrar en dicha habitación a guardar mi abrigo (en el armario, como debe ser), observo la colección de peluches que tengo sobre el sofá cama y me encuentro con esto:

Conejo de peluche


Me faltaron segundos para mandar al churri un mensaje preguntando el motivo de este acto de vandalismo. Reproduzco a continuación la conversación:

- ¿Por qué mi conejito parece un indigente?

- Lo ves todo… no quería dejar tirada la capucha… le he dado uso.

- Que se la pongas al conejito no quiere decir que no la hayas dejado tirada.

- Ya tienes una entrada bloguera. Y le puedes sacar foto.

- Pues me lo voy a pensar.

Y le hice caso. Me lo pensé. Y decidí que habría que sacar algún provecho de mis ataques de nervios.

Ahora ya entendéis por qué cada día estoy peor de lo mío.


P.S. Os recuerdo que tenéis hasta el próximo martes para votar por el ganador del PAPA 2017 pinchando aquí.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Los PAPA 2017: Segunda fase

Pues comenzamos hoy con la segunda y última fase de esta edición de los PAPA. De aquí saldrá el ganador que ostentará el título durante todo un año (qué gran responsabilidad).

Como no estoy segura de haberme explicado bien en el post inicial, os recuerdo a aquellos que aún no hayáis votado por el anuncio internacional más pesadillesco, que aún estáis a tiempo de hacerlo. Es decir, cada persona emite un voto para el anuncio nacional y, si quiere, otro para el internacional.

Pues bien, dicho esto, vamos con los finalistas en la categoría nacional:


De antihistamínicos: ¿Alergia o posesión? 

De arroz para preparar en microondas: ¡Ding! 

De bebida para las defensas: ¿Qué saben las vacas? 



De gominolas: Pues yo no reconecto 

De pegamento para dentaduras postizas: La surfista dental 

De producto descongestionante: La juerga padre 


Sí, sé que, como de costumbre, al final han pasado demasiado a esta etapa final. Es que sólo había dos que hubiesen recibido dos votos y el resto había recibido uno. Como hacer una final sólo con dos finalistas quedaba muy sieso, pues es lo que hay.

Tenéis desde ya mismito hasta el próximo martes 9 de mayo a las 23:59 (hora peninsular española) para votar por el que más horror os cause. Aclaro que, aunque hayáis votado en la primera fase, podéis (y debéis) volver a votar en esta segunda fase por uno de los finalistas. Si tenéis la suerte de que el que hayáis votado en el post anterior se encuentre en esta etapa final, podéis volver a votarlo y, si no está, podéis ser unos chaqueteros y votar ahora otro de los que sí hayan llegado a esta etapa. También admito que alguien que no haya votado por ninguno en la primera fase, vote ahora en la segunda (si bien eso es de vaguncios a los que ya les han dado la mitad del trabajo hecho, y no señalo a nadie…)

Y seguimos buscando el anuncio internacional más pesadillesco. Os recuerdo los nominados:

De desodorante (México): Yo no quiero esa evolución 

De patatas fritas (México): La sexy-patata 

De antiácido (Argentina): De alimentos karatekas 

De productos de limpieza (USA): 50 sombras más limpias 

El próximo miércoles desvelaremos el flamante ganador de cada categoría. No sé vosotros, pero yo estoy que me muerdo las uñas. 

lunes, 1 de mayo de 2017

Crónicas Felinas CCXII: De fríos y calores

Marrameowww!!!

Sé que la bruja anduvo hace poco quejándose del tiempo y, aun a riesgo de que parezca que estoy de acuerdo en algo con ella y de que este blog termine convirtiéndose en algo que pueda utilizarse como referente a la hora de explicar el clima en Madrid, yo también lo voy a hacer.

Vaya por delante que la coincidencia de opiniones no está generada por los mismos motivos. A ella lo que le gusta es poder salir a la calle sin abrigo y lucir sus trapitos primaverales, como si con eso fuese a estar más guapa o algo. De verdad os digo que le hace un favor al mundo cuanto más se tape pero bueno, allá ella con su sadismo hacia el resto de la humanidad. Cada cual utiliza sus técnicas de tortura hacia el mundo que le rodea como mejor puede. A ella le toco ser fea, así que está bien que lo explote, digo yo.

En nuestro caso, tengo que decir que el calor no nos gusta demasiado porque en esta santa casa, cuando hace calor, hace calor de verdad y eso nos obliga a pasarnos el día despatarrados en el suelo y obligados a hacer un esfuerzo únicamente para respirar y mantenernos con vida.

Pero estos días en los que, una vez más, ha vuelto a bajar la temperatura, tampoco nos agradan demasiado. El motivo es que el descenso térmico no nos deja más opción que acurrucarnos junto a los humanos, con el asquito que eso nos supone. También a veces nos acurrucamos entre nosotros pero hay que reconocer que los humanos son una buena fuente de calor si somos capaces de tolerar la repugnancia y sus consiguientes náuseas, lo cual no es nada fácil pero, con el paso de los años, uno va haciendo callo.

A todo esto hay que sumarle el viento. No sé a otros felinos que habiten en vuestros hogares pero, en nuestro caso, el viento nos afecta en gran medida. Escuchamos ese ulular constante y ese temblequeo de ventanas y nos entra un ansia irrefrenable de correr y dar saltos por toda la casa, intentando tirar la mayor cantidad de cosas posible en nuestra carrera. Y eso, como os podréis imaginar, es muy cansado. Desconozco el porqué de esta reacción (a veces debo admitir que no soy tan listo) pero es algo inevitable para nosotros.

Como siempre hay que verle el lado positivo a todo para no querer colgarnos de los bigotes, me consuelo pensando que, cuando nos acurrucamos junto a (o sobre) los humanos, limitamos en gran medida su capacidad de movimientos, consiguiendo una incomodidad sin precedentes o, en el mejor de los casos, el adormecimiento de algún miembro. Es muy gracioso cuando los ves intentando liberar el miembro aprisionado sin molestarnos “porque estamos tan monoooos”.

Por otra parte, nuestras carreras y saltos por el hogar, consiguen ponerlos bastante de los nervios, lo cual también es de agradecer.

No se consuela el que no quiere. Será que me hago mayor.

Prrrrrr.


P.S. Dice la bruja que, si no habéis votado aún en la primera fase de los PAPA 2017, tenéis hasta las 23:59 de mañana martes para hacerlo pulsando aquí.

jueves, 27 de abril de 2017

El Dr. El Jose

¿Os acordáis del Dr. Ungabunga? Para los que seáis más nuevos o no mantengáis una dieta rica en fósforo, podéis leerlo aquí.

El caso es que ha vuelto. Bueno, no ha vuelto el Dr. Ungabunga en sí mismo sino que ahora he recibido, por parte de la misma persona, publicidad de otro, que tal vez sea su digno sucesor, y al que llamaremos Dr. El Jose (suena más o menos igual).

Como parece que son aficionados a los comentarios largos (y traducidos con Google)  y éste tenía ni más ni menos que 350 palabras, haré como  la vez anterior y sólo resaltaré los pasajes más importantes. Aun así esto me va a quedar muy largo pero considero mi deber compartir esto con vosotros.

Te prometo que sus problemas se resuelven de inmediato.

Sí, los del Dr. El Jose seguro que se resuelven de inmediato si nos dedicamos a darle nuestro dinero. Por lo menos, son sinceros.

Después de estar en relación con él durante siete años, me dejó, yo hice todo ¿Podré yo hacerle volver atrás, pero todo fue en vano.

¿Cómo con él? ¿A quién nos referimos? ¿Al propio Doctor? ¿Te dejó el Doctor y lo contrataste para que volviera? Es un gigoló de los que ya no quedan. Por cierto, he visto  muchas veces poner sólo el signo final de interrogación pero es la primera vez que veo sólo el inicial.

Quería por el amor que siento por él, suplicó, pero él se negó hasta explicado mi problema con alguien en línea y ella ¿quién es ella? me sugirió que debería más bien por correo un lanzador de conjuros (esto me suena a juego de rol) que me podría ayudar a un hechizo que le trajera espalda (ay, pobre hombre que no tiene espalda; los brazos y piernas le saldrán directamente del cuello de jirafa que debe tener), pero soy el tipo que nunca creyó en hechizos, no tenía más remedio que ¿más remedio que qué? ¡No me dejes con esta intriga!

Pruébalo, enviado al taumaturgo El taumaturgo, ojo al dato con lo fino que se nos ha puesto Google Translate últimamente, dije no hay problema Pues vamos allá.

todo estará bien dentro de tres días, mis ex vuelven a mí. ¿Todos? Pues menudo follón y qué agobio, ¿no?

dentro de los tres días, el hechizo fue lanzado y, sorprendentemente, en el segundo día,que fue alrededor de las 4:00 pm. (Se acuerda porque estaba viendo “Sálvame”) Mi ex me llamó, yo estaba tan sorprendido, respondió el llaman ¿Cómo que respondió? ¿No te había llamado él? y todo lo que dijo fue que estaba tan mal por todo lo que pasó, quería volver a mí, que me encanta tanto. ¿Pero tú le encantas a él? Eso es lo que importa. No te menosprecies.

Después nos cuenta que quedó tan feliz y sorprendido con el resultado del hechizo que decidió ir haciendo spam por los blogs de la gente decente para darlo a conocer (o algo así he entendido) porque, según sus propias palabras Cualquier persona puede necesitar la ayuda de la máquina de colada”. El Dr. El Jose debe dedicarse a reparar lavadoras al tiempo que lanza hechizos. Esto último ya puede interesarme más.

Después, como ya hiciera con el Dr. Ungabunga, nos da una lista de los hechizos en los que se especializa el taumaturgo. Resumo los más relevantes:

quiere que su ex atrás. ¡Vade retro!

Usted siempre tiene pesadillas. El Dr. El Jose te canta el Dulce Gatito y te da un vaso de leche calentita.

¿Quieres un niño. Si quieres niña no vale.

la necesidad de asistencia financiera. Mientras te lanza conjuros y te arregla la lavadora te va haciendo la declaración de la renta. Está en todo este hombre. Debe tener el consultorio paranormal en la trastienda de un taller de reparación de electrodomésticos que a su vez está en la trastienda de una gestoría.

Y luego ya vienen cosas aburridas como el amor, el trabajo, el dinero, la salud…

Si necesitáis contactar con él tengo su correo electrónico o le podéis mandar un whatsapp a su móvil en Nigeria. Cómo se modernizan…

P.S. Por si os perdisteis la entrada de ayer, os recuerdo que ya podéis empezar a votar en la primera fase del PAPA 2017 pinchando aquí.